
Huellas de los vientos
Los grandes maestros de la crítica y el comentario no dudan en señalar los mismos criterios para enjuiciar o valorar una obra literaria: originalidad, fluidez, flexibilidad y elaboración. Aquí destacan lo nuevo de la obra y su calidad. De acuerdo con estos indicadores pienso que es una tarea muy difícil valorar una obra y más cuando esta la realiza el propio autor, es decir, cuando es una autoevaluación. En este caso, no sé qué tanto podré ser objetivo.
Mas, no nos puede sorprender la invitación a hacerlo, si se le quiere dar vida a la obra que uno ha creado. Pues ya lo han dicho grandes personajes: el escritor pone en su obra parte de lo que él siente en su existencia. De tal manera que escribir se nos convierte a los poetas, en particular, en un sueño fervoroso de vida, si la poesía, claro está es la misma vida y existencia del hombre. De ahí que este libro “Huellas de los vientos”, sirva de marco de referencia a lo dicho anteriormente.
No sé si mis lectores tendrán esta misma inquietud y/o vayan en contra de los vientos que van dejando huellas en el camino de la vida. Aquellas señales que pueden llegar a ser signos y símbolos de este tiempo de crisis y, a la vez, de esperanza. Es el único horizonte que una tormenta deja en el tiempo. Son los accidentes naturales o provocados que nos estrellan contra un mundo que le cierra el paso a la cotidianidad, para que alguien se acuerde de los seres humanos que los padecen. He ahí el papel de la creatividad y el sentimiento.
Pero, también hay vientos dulces que soplan por las calles y las sendas, que con el silencio y la soledad van susurrando por la vida. Así que todos somos huellas y queremos dejar una marca y, luego, saltar sobre los árboles e ir a la luna y a las estrellas para seguir soñando esa utopía que todos llevamos por dentro. Hay estaciones que nos marcan y lugares visitados por el poeta invisible que no duerme en el tiempo. Pero en estos vendavales de la vida, aunque el viento no se vea, como decía el hermano Francisco, AHÍ ESTÁ PRESENTE. Por eso mi canto se lo lleva el viento a cada rincón de la montaña y de la ciudad, donde mueren las sombras con el bamboleo del viento, como fruto del alma que alimenta los sueños de volar, volar y volar. Cuando la lluvia y la noche nos condenan, habrá una mañana fresca con un aire de amor y un tufito de paz en el corazón del hombre. La mujer será la huella de los vientos de mis sueños, juntos, contra los imperios y el negocio del mal y de la muerte en esta Colombia herida, todos somos historia e hijos del viento, con estos vientos, las huellas permanecerán mucho más tiempo.
Otro análisis que se puede emprender con esta lluvia de ideas, es el relacionado con el lenguaje y la palabra. Basta con abrir las páginas de este libro para descubrir en él unos poemas en forma de prosa. Consiste en retomar esta variante de la poesía empleada por grandes poetas de .la humanidad como Tagore, Valery, entre otros. Pues el hecho de componerla en prosa no deja de ser poesía. Tal vez se pierda la musicalidad y el ritmo del verso, pero en su recompensa se gana más sentido y coherencia.
Estos poemas se formaron de versos, del silencio de las palabras que quieren comunicar o intuir lo que la vida y el mundo contienen o prefiguran, lo que desvelan o anuncian, como afirmaba Paul Valery. De cualquier forma el poema en prosa es mucho más personal y provoca una claridad y una experiencia más directa y comprometedora que el verso puro. No faltarán las figuras ni el símbolo, como escribe el Maestro y Editor Lizardo Carvajal, en su apunte al autor del libro “Huellas de los vientos”, quien invita al lector “a penetrar cada una de las metáforas, metonimias, prosopopeyas, ironías e ideas de Patria, amor y luna que vislumbra tiempos nuevos”. Desde el fondo al poema en prosa se le augura un largo porvenir, por el hecho mismo de ser poesía
Su lectura, por supuesto, es la oportunidad para reflexionar sobre los complejos ámbitos del ser humano y, a la vez, para gozar de su estética y aprender de las experiencias. Sus huellas deben trazar un nuevo horizonte “donde la voz pura de los vientos brinde otra esperanza” y el anhelo de cumplir con nuestros sueños. Eso espero.
Leonel Ramírez Cerquera.
