Patricia Iriarte

Paraje del Príncipe

Para Ulises, ese que alguna vez me encontré en el camino.

 

Lo que el sol me revela en tus ojos

es un muchacho que sueña

con ser marinero

 

Pero la tierra te atrapó

y te calzó unas sandalias

un yelmo y un escudo

para que fueras por el mundo

espantando siniestros

 

Ahora vienes: olor de camino en tu montura

baño de plata sobre tus cabellos

risa de agua y

blasones perfumados con poemas de amor

Hiciste de la inocencia

tu más temible arma

y la esgrimes sin piedad sobre tus enemigos

y sobre las mujeres que descubren

el secreto de tus alas bajo la armadura

 

Adelante, Príncipe de Cienaguas

Señor de las causas imposibles

extiende tu hamaca en esta esquina del tiempo.

Yo velaré tu noche.

 

Ceremonia

Tú no lo sabes

Nadie lo sabe

Pero cada día

al despertar

beso la llama de tu ausencia.

 

Zona de emboscadas

La muerte ya no es

la dama del vaporoso velo.

Ni el gesto suspendido en la cima del placer

ni la flor que se marchita al final de la estación.

Ya no se ocupa del viaje el mítico Creonte

en su barca milenaria.

Ya no.

 

La muerte, esa ceremonia íntima

Esa última broma de la vida

ha devenido en mísera moneda

para saldar venganzas.

 

Un verdugo pagado por el odio

asola los caminos.

Huid, aconsejan las armas .

 

Sitio de reunión

A Pecas, la amiga que se fue.

Sostengo en mis manos una mariposa

y puedo sentir cómo aletea en su corazón

la vida.

 

Aprendo de ella secretos antiguos

intuyo el árbol que guardó su ninfa

alcanzo a escuchar el susurro de la savia

adivino las corolas besadas por su boca invisible.

 

La mariposa escapa de mis manos

pero me guía hasta un bosque perfumado por canelos

Allí la luz se abre paso entre los altos robles

y las especies, todas, se reúnen en mi pecho.

 

Hablaremos de amor en medio de la guerra

Desde el centro de tu ciudad sitiada me contarás que oíste de nuevo unos disparos. Como aquella noche. Como tantas. Que mañana quizá no venga el vendedor de frutas porque hay orden de cierre en el mercado. Aplazaré entonces la visita del sábado y hablaremos de amor en medio de la guerra. Planearemos una emboscada a la esperanza cuando pase corriendo por aquí y la esconderemos de sus enemigos el tiempo que sea necesario. Porque los asesinos se persignan antes de la masacre, como pescadores que parten hacia el mar.

 

Con estudios en Comunicación Social y postgrado en Estudios del Caribe, Patricia Iriarte Diaz Granados (Sincé, Sucre, 1962) ha combinado el ejercicio del periodismo con el oficio literario, la producción audiovisual, la investigación cultural y en los últimos años, el trabajo museográfico. En poesía ha publicado “Mal de amores”, en 1992, y “Territorio de delirio”, en 1998. En periodismo tiene a su haber el “Manual para cubrir la guerra y la paz” (1999) y “Totó, nuestra divadescalza” (2004), trabajo éste último que mereció una beca de creación del Ministerio de Cultura en 2001. Sus cuentos y poemas han sido publicados en Colombia y el exterior, tanto en revistas impresas como en portales literarios de Italia, España y Brasil, entre otros. Los poemas aquí publicados hacen parte de su “Libro de Viaje”, aún inédito.


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